Ilustración: Valentina Contreras.

Primer lugar

Arepa rellena con mantequilla y aceitunas

Bajando por Serrano, comenzó a sumar y a restar. Tres corazones rotos, incluyendo el de su pequeño hijo. Cinco días de un viaje peligroso e interminable. Seis insultos y cien sonrisas obtenidas en su trabajo de mesera. Cuatro millones de bolívares enviados sagradamente para que su familia coma. Una lágrima derramada cada noche antes de dormir. Seis horas multiplicadas por infinitas noches afuera de extranjería. Al llegar a Obispo Labbé, terminó su operación aritmética y respiró aliviada. La definitiva estaba en sus manos y había una sola forma de celebrar: con una arepa, pero rellena con mantequilla y aceitunas.

Carolina Astudillo Núñez, 39 años, Iquique.

Ilustración: Valentina González.

Talento infantil

Jorge Inostroza

Pido una pizza y doy la dirección, me dicen lo siento, para allá no voy. Estoy aburrida y llamo a mi amiga, le digo si quiere venir, me responde que sí, luego le doy la dirección y me dice para allá no voy. Estoy en el centro, paro un colectivo, doy la dirección y me dice para allá no voy.

Mayte Araya Castro, 12 años, Iquique.

Ilustración: M.C.

Talento Joven

Dinámico

Desde mis 13 años, he leído historias de amor, he visto películas, escuchado canciones y miles de cosas más que se les pueda ocurrir. Me dijeron tantas cosas del amor, pero jamás lo entendí hasta que me pasó, me comí un dinámico con chucrut y mayo choclo con ketchup, pues ahora es una necesidad, una droga, una adicción.

Karla Hernández Ramírez, 17 años, Alto Hospicio.

Ilustración: Valentina Contreras.

Talento mayor

Las doce

Atronaba la banda, el guaripola desplegaba sus mejores destrezas (después supe que se lucía para ti que caminabas entonces como andarían, si lo hicieran, los claveles). Alguien nos presentó cuando en la Torre eran las doce. Desaparecieron la multitud y hasta la brisa que movía tus cabellos de miel, solo quedaron tus ojos y la sonrisa que iban a tener los cinco hombres, las seis nietas y hasta la bisnieta que vendrían.
Son las doce y estamos nuevamente solos, con las manos unidas, en esta Plaza Prat, donde nos ven solamente como dos viejos tomando sol.

Marce Hugo Contreras Mondaca, 79 años, Alto Hospicio.

Ilustración: M.C.

Premio Alto Hospicio

Tarea

Cuando Alto Hospicio no tenía más que un puñado de casas, ni luz eléctrica y nos dejaban agua en camiones dos veces a la semana, mis padres pensaban en invertir, así es que se tomaron un terreno. Fui a la primera escuela del lugar y obtuve mi primer 1. La profesora se enojó cuando pidió de tarea dibujar nuestras casas y yo dibujé una carpa.

Nicole López Donoso, 31 años, Alto Hospicio.

Ilustración: Valentina González.

Mención Honrosa

Piromanía

Yo no dedico canciones, dedico atardeceres iquiqueños, aquellos de cielo en llamas. Como cuando las nubes se colorean desde el amarillo del sol hasta el rojo de la sangre. Llámenme pirómana, pero amo ver el cielo arder sentada en Cavancha.

Francisca Rivera Walker, 23 años, Iquique.

Ilustración: M.C.

Mención Honrosa

Kumiko

Vivo rodeado de chifas en el centro antiguo de la ciudad. Entre aromas de wantán, cebollín, ajinomoto, y jugando al pillarse, me enamoré perdidamente de Kumiko, la hija del dueño del vecino restaurant cantonés. Su nombre significa niña de eterna belleza en chino. Es linda como una piedra de jade, blanca como un salar, y sus ojos son tan negros como las aceitunas que le echo a mi pan. Ella siempre le reza a un rollizo panzón sonriente, yo le digo que cada julio le pido favores a una virgencita oriental llamada “Lashí Nitá”, sonríe prendada, ¡voy bien!

Carlos Correa Segovia, 41 años, Iquique.

Ilustración: Valentina Contreras.

Mención Honrosa

Guan moment, Rambo

Los viejos caldereros, soldadores del Astilleros Marco Chilena, con sus chalupas de herramientas, soplete y martillo, con su inglés chilensis, se daban ánimo antes de ingresar al buque. Yo, recién egresado de la Escuela Industrial, corregía su idioma. al guardia del buque le llamaban “guachimán”; se dice “watchman”. “Pásame el guaipe, y vamos al lonche”,“wipe es paño y lunch”, almuerzo. “Y pégate un lucky, si viene el jefe”, que se dice “look”: mirar. “Y en la cancha, chutea la corneta, cabro”: shoot the corner, saque de esquina. Después fui maestro calderero. Los apuraba y me decían: “Guan moment, Rambo, que ya estamos viejos”.

Juan Rojas Barros, 56 años, Iquique.

Ilustración: Valentina Contreras.

Mención Honrosa

Era año nuevo

Te vi trotando por Playa Brava en la mañana, cuando la vaguada costera roza la cara. Subiendo a Alto Hospicio, te vi sentada en la micro 3A, nos miramos por un momento y me senté al final. Caminando distraída por la calle Vivar, te vi mientras compraba maní confitado. Era año nuevo, estaba en Cavancha esperando los fuegos artificiales y ahí estabas tú, con un vestido de gala abrazada a tu novio. Fueron los primeros minutos del año nuevo, explotaba de colores el cielo: morado, verde y azul, cuando dejé de verte, y comencé a sonreír más.

Leandro Varas González, 26 años, Iquique.